A menudo nos encontramos en una etapa de nuestra vida deportiva que deseamos superarnos.
Nos informamos sobre ejercicios, nutrición y entrenamiento.
A continuación les presento un articulo investigado sobre los procesos nutritivos efectivos para alcanzar nuestro éxito deportivo.
De http://82.223.149.218/RFEC_WEB/vistas/corporativas/subpagina.aspx?id=427
Real Federación de Ciclismo Español.
LA IMPORTANCIA DE LA ALIMENTACIÓN EN EL CICLISTA (11/06/2003)
El ciclismo es un deporte con unas exigencias energéticas muy importantes, ya que se somete al organismo a grandes esfuerzos durante varios días de competición. El desgaste que se produce durante la carrera supone una gran preocupación para los médicos del deporte que intentan conseguir la recuperación del ciclista.
Afortunadamente el papel del médico no solo consiste en estar presente en la competición por si ocurren lesiones, sino que los equipos y a veces los ciclistas de forma individual tienen un medico del deporte que realiza un control y seguimiento de los ciclistas en colaboración con los técnicos durante todo el año y no solo en competición.

El ciclista es un ser excepcional y por lo tanto su dieta también debe serlo, es necesario evaluar las necesidades energéticas y el metabolismo del ciclista teniendo cuidado de no caer en la sobreaportación alimenticia. Hay que conseguir un equilibrio entre la ingesta y los gastos energéticos. Debemos tener en cuenta que las necesidades energéticas en el deportista son mayores, que en el individuo sedentario y están en relación con su tamaño corporal y la actividad física.
El glucógeno muscular y la glucosa son los sustratos energéticos fundamentales en ejercicio intenso y pruebas de resistencia prolongada. Una dieta bien equilibrada es lo que se requiere para alcanzar el rendimiento óptimo. La alimentación forma parte de lo que ha dado en llamarse “entrenamiento invisible”, dentro de ese gran complejo bio?psicológico que influye en el rendimiento.
Aunque la función fundamental de las proteínas es anabólica, en ocasiones puede servir como fuente de energía a través de catabolismo. Es el caso de la alanina y el ácido glutámico que en el ejercicio prolongado son vitales al aportar energía. (gluconeogénesis). La ingestión de grandes cantidades de proteínas no va a aumentar significativamente la proteína corporal, el exceso se convierte en grasa y glucosa. El rendimiento de un deportista con raciones excesivas de proteínas no sólo no aumenta sino que puede disminuir.
Glucosa, glucógeno, triglicéridos y ácidos grasos libres son utilizados aeróbicamente en la célula muscular, por medio de una serie de reacciones para producir energía. Para que el proceso sea aeróbico, las mitocondrias deben de disponer del oxígeno suficiente para realizar la oxidación terminal. Cuando éste oxígeno no es suficiente, se recurre al metabolismo anaeróbico, que carece de las etapas finales de oxidación. Este metabolismo anaeróbico se limita al uso de carbohidratos como sustrato, los cuales llegan sólo a la fase de piruvato, que es convertido en lactato en el citoplasma. Esta última forma de utilización de sustratos, anaeróbica, es menos rentable desde el punto de vista energético ya que genera menos enlaces fosfatos, produciendo por tanto menos ATP por molécula de glucosa.
En una dieta normal la ingesta de vitaminas es adecuada y no es necesario la toma de cantidades adicionales, sin embargo puede que una mayor utilización del metabolismo de los Hidratos de Carbono aumente las necesidades de vitaminas del grupo B.
La deshidratación y la depleción de las reservas energéticas son los dos factores que más limitan el rendimiento en el ciclista. La ingestión de líquidos se guía por la sed. En ambientes calurosos es preciso ingerir cantidades adicionales de sal. El café y el té en infusión, actúan como moderados estimulantes neuro?circulatorios que pueden tomarse, si se tiene la costumbre y si no crean problemas de excitación en las personas hipersensibles.
El uso de los llamados defatigantes siempre ha estado de moda: la glucosa, los alcalinos, los aspartatos y una serie de sustancias del metabolismo intermediario de la glucosa y de las proteínas. De todas ellas que pueden tener una buena acción en la recuperación del deportista, creemos que la más fundamental es la administración del potasio, cuya disminución es decisiva en la aparición de la fatiga.
En definitiva para conseguir un rendimiento deportivo efectivo, es importante que el deportista sepa alimentarse correctamente en todo momento. Así pues la alimentación ideal es una tarea diaria y continuada durante todo el año.